A cuatro años

Hace 4 años te fuiste, ese dia, a diferencia del de ayer, solamente era frío, pero un pinche frío que calaba los huesos, sobretodo si como yo, solo tenía puesto un pants y una playera de basket. Como me iba a imaginar que precisamente ese dia, mientras te cuidaba y en un parpadeo obligado por el cansancio de varios meses, Dios decidió que serías más feliz con él que conmigo. No sé porqué te tenías que ir de esa forma, ni a esa hora, pero lo hiciste. Ayer leía a Saramago, y por putas casualidades de la vida sentí un poco de la angustia y el dolor que sintió Jesús cuando vió a su padre en el suelo, tirado, con las tibias destrozadas y las huellas de la crucifixión romana. No exagero, si me hubieras visto ahi, solo, sabiendo que los esfuerzos de esos doctores de mierda no servirían para una chingada. Su madre falleció, dijeron, no sabía que decir, solo atine o desatiné, según se vea, a decir "está segura? "Hay cosas, quizás las más cabronas, que nunca se las he dicho a nadie, ni se las diré, nadie sabrá que te dije cuando nos quedamos solos antes de que la burocracia médica entrara en acción. Nadie me vió llorar o maldecir o gritar, todo hubiera sido bastante comprensible. Ese día decidiste irte, asi sin más, no pedí que te despidieras pues tu condición no lo hubiera permitido y además siempre he pensado que decir adiós no deja la esperanza de los regresos, asi sean por medio de recuerdos. Todo ese dolor decidí tragarmelo solo y tu bien sabes porqué, no usaré estas líneas como medio para mentar madres o para decirle a cada quien su precio, he sido muy egoísta con ello pero no quería que los demás se sintieran con derecho para decirme nada. Los pormenores de tu funeral y de quienes me acompañaron supongo que los tienes presentes y siendo este un relato estrictamente personal estaría demás entrar en ellos. Siempre te recuerdo, y como no podría hacerlo si al final de cuentas siempre fuiste la única persona que creyó en mí desde el principio. Todos dicen- a veces por cortesía o quizás cariño-, que creen en ti y que confian en tus capacidades, pero, al final del día tu y yo sabíamos que no siempre las cosas son como aparecen ante la mirada de los incrédulos. Recuerdo que cuando entré a trabajar, me abrazaste y me dijiste que llegaría muy lejos, a veces siento que te he fallado, en verdad que eso si me parte la madre. De hecho y espero no hacerte sentir mal, eres la causa de que odie este mes y de que me valga una chingada cumplir un año más. El año pasado, te contaré que tuve una especie de deja vu, con alguien a quien tu conociste y que ahora ya no está, ese día lloré igual que cuando estuve quieto a tu lado y recordé, por culera que es la mente en ocasiones, que Platón decía que cuando nacemos la naturaleza nos condena a muerte.

Te he soñado riendo, con tu cabello corto, en el que las canas nunca aparecieron, provocando la envidia de las demás culeras que se decían de tu familia. Me quedo con todo, con un madral de cosas, sobretodo con esa foto que te tomé en un atardecer, de aquéllos que compartímos muchas veces en las playas de San Blas, en las que los malditos zancudos no te hacían ni madres. Nunca he querido que me veas triste, aunque los espíritus no puedan ser engañados pues ellos bien pueden estar en nuestras intimidades y en nuestros malos días. Cuídate y perdona las malas palabras, pero en ocasiones son las idóneas para expresar nuestros sentimientos, además ni me puedes regañar, jaja. Te amo infinitamente. bye.