Un dia de esos, calurosos como los demás de este maldito año, vi la magistral actuación de Jim Carrey en su Eterno resplandor de una mente, etc.,etc., y pensé que efectivamente no era algo tan descabellado acudir a esas técnicas de lavado cerebral para dejar atrás un montón de cosas que traemos arrastrando y haciendo mucho mendigo ruido, como esas latas que los coches de novios de los 70`s acostumbraban traer amarradas a las defensas traseras. Pero no, en lugar de eso y como usualmente lo he hecho, mejor dejo que la vida pase y con ella se lleve lo que deba de llevar, como esos barquitos de papel que poníamos mis hermanas y yo después de las tormentas, en aquéllas calles empedradas del pueblo en el que vivimos muchos años. De niño odié a mis padres por haberme dejado al cuidado de mi tia y de mis abuelos sin un pinche adiós o al menos con la esperanza de que algún dia volverían por mi; me odié por ser buen alumno, a los que se portan bien nadie los pela, esos solitos caminan;odié a mis hermanas por tener la fortuna de estar con quienes yo no, por tener el cariño que no podía recibir;odié a mi tía por ser como una madre para mi, pero una madre perfeccionista, de esas que te obligan a bañarte en las mañanas, en las tardes antes de salir a jugar y a bañarte antes de dormir, por hacerme ropa a mano y por ser tan buena dibujante, cocinera, pintora, costurera,etc.;odié a mis abuelo por ser tan bonachón, por dejarse mangonear, por sufrir y vivir de recuerdos, por haber dilapidado sus ahorros pensando que su esposa iba a consentirle en la vejez, en la que encontró solo malas caras y quejas;odié a mi padre, por dejarme buenos recuerdos, como aquélla ocasión en que pensé que ya me regresaría al D.F. cuando lo vi afuera de mi escuela y me compró una nieve, precisamente el dia en que me pusieron esa vacuna cuya cicatriz llevo en el brazo para siempre y por dejarme con mi pierna enyesada después de que caímos de una bici; odié a mi mejor amigo, por ser chingón y por aguantar vara, por estar cuando los demás dicen estar y nada más asisten pero no acompañan.
Para mi mala fortuna, no he podido ser lo que pensé que sería, razones hay un chingo, partiendo de mi mismo, de mi miedo, de la conchudez y de la pinche mala creencia de que puedo solucionarlo todo cuando quiera: encomiéndense a su santo de cabecera. Pero no todo debe ser malo, a manera de discurso de autoayuda me empeño en creer que en algún punto cambiarán las cosas, reproches conservo un montón para las ocasiones propicias y supongo que los demás conservan para mi, en algún cajón de su memorias, una lista de indirectas,mentadas de madre y hasta deseos de que me muera, pero eso no es cosa mia sino de quien nos dió la vida, dios o en quien se quiera creer. Algún dia he de poner los puntos sobre las íes y salir a la calle a desfacer entuertos como Don Quijote.
Hace un par de semanas vi a uno de mis maestros del Posgrado en el Canal judicial y recordé como el dia del primer exámen parcial, llegué tarde a clases pues regresaba del trabajo y de visitar a mi hija en el hospital junto con mi esposa, y por pura suerte le encontré en la entrada del edificio principal y me felicitó por ser padre, diciéndome que podía entrar al exámen, su adjunto estaba a cargo. Después de agradecerle el gesto llegué al salón y estaba repleto, no cabía un alma, asi que tuve que ir a otro piso y sacar una banca realizando mi exámen en el pasillo. Para mi satisfacción fui la mejor calificación de Sociedades Mercantiles y en el exámen final, practicado oralmente, el maestro me dijo que era un buen alumno pero que lo que me sucedía con lo de mi niña me había desbalanceado y andaba distraído. Ese dia, después de ese exámen visité a mi hija y le prometí algo que debía cumplirle sin excusas, aun recuerdo eso, vaya que lo recuerdo. Pero ya que ando en eso de las divagaciones, les confesaré que no volverá a escribir nada en lo que resta del año, tengo algunos proyectos en mente con otras personas pero dependen de nuestros tiempos y ganas, sigo igual, recuperandome y haciendo una lista de cosas por hacer y de gente por ver, de ir al Tajín, a Ecatepec y a San Cosme, bastente interesante no? Quiero tantas cosas que no puedo con la pinche ansiedad. La vida no debe ser sino lo que queremos que sea, eso lo leí en un libro de Floris Margadant, aunque a algunos no les resulte, por lo pronto seguiré mucho tiempo como en lus útimos años con mi hija, mi querida esposa Anyelyt, mi otra hija adoptiva de nombre inexistente, con quien comparto el gusto por Jackie chan y Jet Li, con mi ahijadita que llora de todo y con quien me he dado unas emborrachadas canijas cantando "Si yo fuera mujeeeer", con mi desunida familia y con planes para el porvenir, por lo pronto iniciaremos con la labor de autolimpieza, física y mental, ya después Dios dirá, tengo fe.
Para mi mala fortuna, no he podido ser lo que pensé que sería, razones hay un chingo, partiendo de mi mismo, de mi miedo, de la conchudez y de la pinche mala creencia de que puedo solucionarlo todo cuando quiera: encomiéndense a su santo de cabecera. Pero no todo debe ser malo, a manera de discurso de autoayuda me empeño en creer que en algún punto cambiarán las cosas, reproches conservo un montón para las ocasiones propicias y supongo que los demás conservan para mi, en algún cajón de su memorias, una lista de indirectas,mentadas de madre y hasta deseos de que me muera, pero eso no es cosa mia sino de quien nos dió la vida, dios o en quien se quiera creer. Algún dia he de poner los puntos sobre las íes y salir a la calle a desfacer entuertos como Don Quijote.
Hace un par de semanas vi a uno de mis maestros del Posgrado en el Canal judicial y recordé como el dia del primer exámen parcial, llegué tarde a clases pues regresaba del trabajo y de visitar a mi hija en el hospital junto con mi esposa, y por pura suerte le encontré en la entrada del edificio principal y me felicitó por ser padre, diciéndome que podía entrar al exámen, su adjunto estaba a cargo. Después de agradecerle el gesto llegué al salón y estaba repleto, no cabía un alma, asi que tuve que ir a otro piso y sacar una banca realizando mi exámen en el pasillo. Para mi satisfacción fui la mejor calificación de Sociedades Mercantiles y en el exámen final, practicado oralmente, el maestro me dijo que era un buen alumno pero que lo que me sucedía con lo de mi niña me había desbalanceado y andaba distraído. Ese dia, después de ese exámen visité a mi hija y le prometí algo que debía cumplirle sin excusas, aun recuerdo eso, vaya que lo recuerdo. Pero ya que ando en eso de las divagaciones, les confesaré que no volverá a escribir nada en lo que resta del año, tengo algunos proyectos en mente con otras personas pero dependen de nuestros tiempos y ganas, sigo igual, recuperandome y haciendo una lista de cosas por hacer y de gente por ver, de ir al Tajín, a Ecatepec y a San Cosme, bastente interesante no? Quiero tantas cosas que no puedo con la pinche ansiedad. La vida no debe ser sino lo que queremos que sea, eso lo leí en un libro de Floris Margadant, aunque a algunos no les resulte, por lo pronto seguiré mucho tiempo como en lus útimos años con mi hija, mi querida esposa Anyelyt, mi otra hija adoptiva de nombre inexistente, con quien comparto el gusto por Jackie chan y Jet Li, con mi ahijadita que llora de todo y con quien me he dado unas emborrachadas canijas cantando "Si yo fuera mujeeeer", con mi desunida familia y con planes para el porvenir, por lo pronto iniciaremos con la labor de autolimpieza, física y mental, ya después Dios dirá, tengo fe.